jueves, 23 de mayo de 2013

¡¡LO QUE EL AGUA SE LLEVO!!


Relatos de alumnas universitarias

El día 2 de abril La Plata sufrió la peor inclemencia climática hasta el momento.
Una lluvia intensa y persistente durante pocas horas provocó el desborde de los arroyos que bordean la ciudad. En cuestión de minutos se anegaron las calles del casco centro y de la periferia.
Los vecinos de los diferentes barrios de la ciudad comenzaron a luchar contra el ingreso del agua en sus viviendas, contra el ingreso del agua dentro de sus automóviles, contra el ingreso del agua … que también se iba a llevar a sus seres queridos.
Al iniciarse las clases después del temporal se habló sobre las experiencias vividas ese día y hay tres relatos a continuación que muestran la magnitud de la catástrofe.
Una vive a pocos metros del arroyo El Gato, otra reside en una zona donde el agua llegó casi a los dos metros de altura dentro de las viviendas y una tercera que ayudó durante las horas de la tormenta y posterior inundación al rescate de personas que habían quedado atrapadas y aisladas a causa del agua.
La primera cuando vió la crecida y que el agua estaba por arrasar su casa, salió a pedir ayuda cruzando el arroyo arriesgando su vida al enfrentar “la furia del agua” que se llevaba consigo todo lo que se cruzaba a su paso y que la arrastraba a ella corriente abajo. Su voz se entrecorta por el llanto recordando las horas pasadas. Los minutos que estuvo a merced del agua bregando por alcanzar la orilla, ella no sabe de donde sacó fuerzas para poder salir, porque por su accionar sabe que podría haber sido una “desaparecida” mas.
La segunda vive en el casco urbano en un barrio donde murieron cerca de diez personas en apenas dos cuadras porque quedaron atrapadas dentro de sus casas al entrar el agua a torrentadas y no pudieron salir … pero esto no es lo único, sino que además en su historia falta escuchar lo peor... ¡¡ los gritos y los pedidos de ayuda desesperados de sus vecinos que se habían quedado atrapados!! y que con el correr de los minutos el llanto, las súplicas por ayuda comenzaron a mermar, a hacerse cada vez menos audibles … ¡¡ porque desgraciadamente se estaban muriendo!! y ella no podía hacer nada porque al ir al rescate ponía en riesgo su propia vida.
La tercera vive en una de las zonas mas castigadas por la lluvia, ella junto con otros vecinos salieron a ayudar y a rescatar a personas que habían quedado atrapadas por el agua. Las angustiosas horas han quedado marcadas en su rostro y en su voz. Cuenta que realizaron los salvatajes durante toda la noche con los botes, gomones y kayac propiedad de los mismos vecinos damnificados por el temporal. En su relato falta escuchar la parte mas escalofriante ¡¡ ver cadáveres flotando en el agua !!
Las tres tal vez vivan con estas imágenes durante un tiempo ( ¡ojala así sea!) o tal vez y peor aún estos recuerdos las acompañen el resto de su vida.
Las tres tienen la misma queja, ¡ la ausencia del Estado en el momento mas apremiante ! Recibieron ayuda de vecinos y de desconocidos, pero Defensa Civil, los Bomberos, la Policía, la Municipalidad brillaron por su ausencia en los tres casos.