Relatos de alumnas universitarias
El día
2 de abril La Plata sufrió
la peor inclemencia climática
hasta el momento.
Una lluvia intensa y persistente
durante pocas horas provocó
el desborde de los arroyos que bordean la ciudad. En cuestión
de minutos se anegaron las calles del casco centro y de la periferia.
Los vecinos de los diferentes barrios
de la ciudad comenzaron a luchar contra el ingreso del agua en sus
viviendas, contra el ingreso del agua dentro de sus automóviles,
contra el ingreso del agua … que también
se iba a llevar a sus seres queridos.
Al iniciarse las clases después
del temporal se habló
sobre las experiencias vividas ese día
y hay tres relatos a continuación
que muestran la magnitud de la catástrofe.
Una vive a pocos metros del arroyo El
Gato, otra reside en una zona donde el agua llegó
casi a los dos metros de altura dentro de las viviendas y una
tercera que ayudó durante
las horas de la tormenta y posterior inundación
al rescate de personas que habían
quedado atrapadas y aisladas a causa del agua.
La primera cuando vió
la crecida y que el agua estaba por arrasar su casa, salió
a pedir ayuda cruzando el arroyo arriesgando su vida al enfrentar
“la furia del agua” que se llevaba consigo todo lo que se cruzaba
a su paso y que la arrastraba a ella corriente abajo. Su voz se
entrecorta por el llanto recordando las horas pasadas. Los minutos
que estuvo a merced del agua bregando por alcanzar la orilla, ella no
sabe de donde sacó
fuerzas para poder salir, porque por su accionar sabe que
podría haber sido una
“desaparecida” mas.
La segunda vive en el casco urbano en
un barrio donde murieron cerca de diez personas en apenas dos cuadras
porque quedaron atrapadas dentro de sus casas al entrar el agua a
torrentadas y no pudieron salir … pero esto no es lo único,
sino que además en su
historia falta escuchar lo peor... ¡¡ los gritos y los pedidos de
ayuda desesperados de sus vecinos que se habían
quedado atrapados!! y que con el correr de los minutos el llanto,
las súplicas por ayuda
comenzaron a mermar, a hacerse cada vez menos audibles … ¡¡
porque desgraciadamente se estaban muriendo!! y ella no podía
hacer nada porque al ir al rescate ponía
en riesgo su propia vida.
La tercera vive en una de las zonas mas
castigadas por la lluvia, ella junto con otros vecinos salieron a
ayudar y a rescatar a personas que habían
quedado atrapadas por el agua. Las angustiosas horas han quedado
marcadas en su rostro y en su voz. Cuenta que realizaron los
salvatajes durante toda la noche con los botes, gomones y kayac
propiedad de los mismos vecinos damnificados por el temporal. En su
relato falta escuchar la parte mas escalofriante ¡¡ ver cadáveres
flotando en el agua !!
Las tres tal vez vivan con estas
imágenes durante un
tiempo ( ¡ojala así sea!) o tal vez y peor aún
estos recuerdos las acompañen el resto de su vida.
Las tres tienen la misma queja, ¡ la
ausencia del Estado en el momento mas apremiante ! Recibieron ayuda
de vecinos y de desconocidos, pero Defensa Civil, los Bomberos, la
Policía, la Municipalidad
brillaron por su ausencia en los tres casos.